sábado, 29 de noviembre de 2014

Stay strong.

"Te quiero". A veces solo necesitamos que alguien nos diga estas dos palabras. Para unos, significan tan poco que se las escuchamos decir casi a diario y casi a todo el mundo.
Para otros (entre los que me incluyo), son dos palabras llenas de sentimientos, que solo pronunciamos hacia las personas que nos hacen suspirar, que nos abrazan como queriéndonos dejar sin aire, que un día llegaron y hoy todavía siguen ahí.

Pero, por desgracia, cada vez es más complicado escuchar estas palabras. Quiero decir,escuchar estas palabras de verdad. Porque un "te quiero" implica mucho más que la unión de dos palabras. Implica una complicidad, una necesidad de hacer saber a una persona todo lo que provoca en ti, sentimientos que reducimos a dos palabras, pero que si no van acompañados de hechos, no valen nada.
Y no me refiero al amor que surge entre dos personas que mantienen una relación sentimental, que también, pero me refiero sobre todo al amor que nace de una bonita amistad. 
Esa amiga que sabe todo de ti, por la que matarías y morirías, a la que te comerías a besos y a la que a veces no puedes ni ver, a la que estuvo ahí cuando podría estar en otro lugar. Si te ha venido una persona a la mente mientras leías esto, enhorabuena, tienes, al menos, una amiga de verdad.
Pero, ¿qué pasa cuando esta amistad se resquebraja por momentos? Algunos pensaréis que, entonces, no era una amistad verdadera. Pues bien, debo decir que os equivocáis. Sí, Publio Siro, me atrevo a poner en duda tu frase "amistad que acaba, no había comenzado". Y os voy a explicar por qué.

A veces, aunque no queramos verlo, aunque nos duela en el alma, las personas con las que creíamos que íbamos a hacernos mayores y con las que no nos cansaríamos de hacer planes de futuro, se van.
Así, sin más. Se van como si no te estuvieran rompiendo el alma. Como si no te estuvieran complicando la vida un poquito más, por si no fuera lo suficiente dura. Como si todos los abrazos que os habéis dado y todas las promesas de que siempre estaríais ahí no hubieran tenido lugar jamás.

Sin duda, esta es la parte más dura de una amistad, porque a menudo nos negamos a creer que se está acabando, y soportamos cosas que no soportaríamos de otras personas, pero ahí estás, dejándote la piel por esa amiga que crees necesaria para sobrevivir.
Pues bien, te diré, que si tienes que decirle a una persona que no se vaya, que se quede contigo, es porque ya lo ha hecho, y sus motivos tendrá, que pueden ser más o menos justificables para ti, pero esa persona los considera lo suficientemente de peso como para alejarse de ti.
Y si, por casualidad, ese "no te vayas" surge efecto, te recomiendo que te pares a reflexionar que la persona por la que tú darías todo, ha llegado a pensar que sería más feliz sin ti, que no te necesitaba, por lo que, amiga/o, no eres tan importante como crees que mereces, y la verdad, no hay peor acto contra uno mismo que soportar o conformarse algo que no merecemos simplemente porque no sabemos cómo reaccionar cuando perdemos a alguien.
Sé fuerte, cierra los ojos, lee un buen libro, bebe cerveza, da un paseo. Todo mejorará, tu vida no se reduce a una persona, ni a varias, tu vida se reduce a ti. A tu manera de superar los problemas y a tus ganas de ser feliz.

Porque nada es más fuerte que una persona luchando por ser feliz.




Con todo mi amor.