Quiero decir, todas tienen algo de especial, todas son un pedacito de mí, pero esta ha sido provocada por uno de los comentarios en la entrada anterior.
Decía: "Te echamos de menos, espero que esta ausencia se deba a que estás viviendo el hoy".
Pues bien, sin saber si vas a leerme de nuevo, te contesto:
Sí, he estado viviendo cada uno de los segundos que han pasado desde la última entrada. He de aclarar que estar viviéndolos no significa ser feliz en todos ellos, porque no lo he sido, de hecho he tenido pensamientos horribles y lo he pasado muy mal en algunos momentos, pero esto no desmiente lo anterior. Mientras he estado mal no pensaba en un futuro, no pensaba si seguiría estando así cuando pasase X tiempo, lo único que pensaba era que estaba mal en ese instante y que algo tenía que hacer para intentar evitarlo. Porque eso soy. Soy un intento de muchas cosas, soy un intento de risa constante, de ser la persona que siempre alegra a los que le quieren, de sacar las mejores notas y de tener el mejor futuro posible (que nada tiene que ver con el dinero).
Pues bien, ni siempre estoy riendo, ni siempre alegro a los que me quieren, ni siempre saco las mejores notas y mi futuro es más bien incierto.
Y a pesar de todo esto, soy feliz.
Sí, he estado viviendo cada uno de los segundos que han pasado desde la última entrada. He de aclarar que estar viviéndolos no significa ser feliz en todos ellos, porque no lo he sido, de hecho he tenido pensamientos horribles y lo he pasado muy mal en algunos momentos, pero esto no desmiente lo anterior. Mientras he estado mal no pensaba en un futuro, no pensaba si seguiría estando así cuando pasase X tiempo, lo único que pensaba era que estaba mal en ese instante y que algo tenía que hacer para intentar evitarlo. Porque eso soy. Soy un intento de muchas cosas, soy un intento de risa constante, de ser la persona que siempre alegra a los que le quieren, de sacar las mejores notas y de tener el mejor futuro posible (que nada tiene que ver con el dinero).
Pues bien, ni siempre estoy riendo, ni siempre alegro a los que me quieren, ni siempre saco las mejores notas y mi futuro es más bien incierto.
Y a pesar de todo esto, soy feliz.
Muchas veces me pregunto si la felicidad se siente o se busca, y al fin me he dado cuenta de que yo la siento sin haberla buscado. Miro a mi alrededor y no puedo hacer más que sonreír mientras noto como mi cuerpo se llena de un sentimiento tan bonito como lo es la alegría, las ganas de vivir.
Muchos os preguntaréis qué me habrá sucedido para que escriba esto, y la respuesta es: nada.
He ahí lo realmente bonito de este sentimiento, que nada en especial lo cause.
Bueno, sí hay algo especial, y son las personas que me rodean.
Qué importante es estar bien rodeado para poder valorar la belleza que hay en el resto del mundo. Y no, no me refiero a la belleza de una persona, sino a la belleza efímera que hay en las pequeñas cosas y que, acostumbrados a ella, no valoramos.
He calculado que al mes paso unos 1.120 minutos en el autobús. Llego, doy los buenos días al conductor, y hago el mismo trayecto de lunes a viernes, trayecto monótono que siempre hago (o hacía) con desgana y cansancio. Siempre en el mismo asiento. Dejo mis cosas en el asiento de al lado, pero nunca antes de que empiecen a aparecer árboles en el camino, y desconecto durante 28 minutos.
Pero el otro día, recordé mis propias palabras sobre la importancia de vivir el "hoy", entonces, empecé a ver los viajes de otra manera. Los he empezado a ver como una oportunidad para deleitarme con la belleza del mundo, de los almendros en flor, la pureza y la tranquilidad que me hacen sentir por dentro, y fue ahí cuando me di cuenta de que el mundo nos hace pequeños regalos cada día y que los ciegos no son los verdaderos invidentes, sino aquellos que ven el mundo con asco, rabia y frustración y no son capaces de percibir la belleza que hay en él.
No os perdáis la luna por querer contar las estrellas.
Sed felices. Vivid.
Con todo mi amor.
Dedicado a vosotras.
