Hoy vuelvo a daros una parte de mí, un trocito de mi alma, un pensamiento y un consejo. No sin antes agradecer a todas esas personas que me apoyan en esto y me animan a seguir haciéndolo. No os digo nada más porque las palabras no se pueden aproximar a todo lo que siento. El agradecimiento es mío.
Os dejo una frase para reflexionar: "Si no eres feliz con lo que tienes, tampoco lo serás con lo que te falta".
Dicho esto, comenzamos:
Miro a mi alrededor y constantemente veo personas, entre las que a veces me incluyo, planeando un futuro feliz.
El concepto en sí es bonito, esperanzador, pero si lo analizamos, muestra un claro desprecio hacia el día más importante de nuestra vida: Hoy.
Aplazamos nuestra felicidad, convenciéndonos de que lo que nos espera será mucho mejor de lo que tenemos, y perdonad que os diga que, aunque a veces parezca que sí, no hay nada más valioso que ser feliz en este mismo momento, no necesitar motivos para celebrar, más que el estar aquí, con los nuestros, sonriendo y valorando las pequeñas cosas.
Con esto no quiero decir que debamos perder la esperanza en un buen porvenir, para nada, pero éste empieza a ser un problema cuando le damos tanta importancia que olvidamos el presente.
Porque, ¿cuál es el objetivo principal de la vida, si no es ser feliz? Pues aún así, tendemos a posponerlo, a olvidarlo, a crearnos mayores prioridades que ésta.
Y lo peor, es que la gente suele darse cuenta de esto demasiado tarde, cuando ven que han desaprovechado su presente pensando en un futuro incierto, cuando se frustran con ellos mismos por no cumplir sus expectativas de vida, y esto suele ser cuando ven peligrar ésta.
Por esto insisto tanto en la importancia de ser felices HOY, sin importar qué nos deparará el mañana, si lo hay, en hacer planes a corto plazo e ir renovando nuestras metas continuamente, cumpliendo sueños, haciendo felices a los que nos quieren, sin dejar nuestra felicidad de lado.
Solo así, podremos irnos cada día a dormir con la certeza de que estamos haciendo todo lo que está en nuestras manos por ser felices, por vivir la vida que queremos.
Y esto os lo dice una persona que se ha encontrado durante mucho, mucho tiempo hundida, sin valorar las cosas buenas que la vida me ponía delante, centrándome más en lo poco que me faltaba sin pensar en lo mucho que tenía. Por ello, ahora sólo tengo un objetivo, vivir cada día como si fuera el último, exprimir al máximo el tiempo, cuidando a las personas que quiero y luchando por mis sueños de futuro sin olvidarme de mis prioridades del presente.
Y os lo recomiendo.
Con todo mi amor.
