Siempre me ha gustado reflexionar sobre todo lo que pasa a mi alrededor. Y hoy, tras hacer un intento de escribir una entrada y frustrarme porque no sabía ni como empezar, me he quedado sentada mirando el fuego de la chimenea. Entonces la inspiración ha venido a mí (he de decir que la música de fondo ha ayudado considerablemente). Y esta es la conclusión a la que he llegado:
Pienso que nosotros, las personas, en el mundo, somos como los troncos de los árboles. Los hay más gordos, más delgados, más altos, más bajos, más viejos, más jóvenes... Pero, a pesar de todas estas diferencias meramente físicas, hay algo que compartimos. Algo que nos arroja a todos por igual.
El fuego. El fuego serían todos esos problemas y baches que nos vamos encontrando a lo largo de nuestra vida, todas esas personas tóxicas que entran en nuestra vida y nos nublan el futuro. Todos podemos ser el fuego de alguien y todos podemos ser el agua que lo apague. El fuego también podría ser la muerte. A todos nos duele que alguien a quien queremos fallezca. Siempre he pensado que la muerte es más vida que muerte, porque aunque caiga directamente sobre una persona, los que nos quedamos aquí tenemos que cargar con esa pérdida y esa tristeza durante mucho tiempo. Y es que por muy diferentes que seamos, todos ardemos si uno de estos fuegos nos toca.
El fuego no avisa, de repente arrasa con todo lo que había y no deja más que cenizas y dolor. Puedes levantarte completamente feliz y que al final del día no te quede nada.
Por esto os animo a que nunca dejéis nada por hacer, que abracéis, que digáis cómo os sentís, que pidáis ayuda si la necesitáis, porque siempre habrá personas dispuestas a exponerse al fuego por nosotros. Y es que lo que no hagamos hoy, tal vez mañana no podamos hacerlo. Sé que es un pensamiento algo extremista, pero, ¿acaso la vida no es extrema? ¿acaso no estamos hartos de ver muertes por asesinatos o accidentes en la televisión? Abrid los ojos, ninguna de esas personas imaginaba que sería su último día en este lugar tan bonito llamado mundo. Y estoy segura de que dejaron mil cosas por decir, por hacer, pensando que tenían mucho tiempo por delante.
El tiempo vuela, la vida vuela, y el fuego seguirá sorprendiéndonos, pero en nuestras manos está vivir una vida que merezca la pena, cumplir nuestros sueños, no dejar nada por decir ni hacer.
Sólo unas pocas personas estarán dispuestas a quemarse por ti o contigo, encuéntralas.
Mucha suerte a todos, aunque recordad: todo depende de vosotros y de vuestra manera de ver el mundo.

Nunca más mirare el fuego de la misma manera... Excelente reflexion
ResponderEliminarTu reflexión hoy me quema. Y es que todo lo que dices es tan cierto... "la muerte es más vida que muerte, porque aunque caiga directamente sobre una persona, los que nos quedamos aquí tenemos que cargar con esa pérdida y esa tristeza durante mucho tiempo". Muy madura tu reflexión. Me alegra haber pasado por aquí.
ResponderEliminarSaludos.
Muchísimas gracias por pasar, no dejes de hacerlo. Espero seguir alegrándote.
EliminarMil besos.