viernes, 26 de diciembre de 2014

Horror vacui.

Horror vacui: La expresión latina horror vacui (literalmente "miedo al vacío") se emplea en la historia del arte, especialmente en la crítica de la pintura, para describir el relleno de todo espacio vacío en una obra de arte con algún tipo de diseño o imagen. 

Hace dos años, cuando me encontraba cursando 2º de Bachillerato, en una clase de Hª Del Arte, escuché este término, y no pude quedarme indiferente, al igual que tampoco pude evitar extrapolarlo a diferentes aspectos de la vida.
Miedo al vacío. ¿No es eso lo que sentimos los humanos a menudo? Precisamente, es este miedo el que nos lleva a rodearnos de personas que no valen la pena. Que  para un rato, bien, pero que nunca te harán sentir como en casa.
Por desgracia, creo que hay personas a las que este término les sonará a chino, que preferirán rodearse de gente en lugar de personas, que abandonarán a las personas que les quieren y les intentarán sustituir por otras. No saben lo que hacen.
Precisamente creo que no hay cosa que te pueda hacer sentir más vacío por dentro que rodearte de mucha gente y no poder ser tú mismo, no poder expresarte con la libertad y certeza que te da saber que no te juzgarán, porque son tus amigos. Eso con estas "personas" no pasa. No son nuestros amigos. Si a caso, colegas. Y de nada sirve tener esto claro si quién te rodea todavía no lo ve así.
No debemos quedarnos al lado de personas a las que queremos solo porque lo vivido con ellas haya sido fantástico. Las cosas cambian, muy a mi pesar, y las personas también lo hacen. Siempre piensas que las personas que te acompañan no lo harán, que son de verdad, que siempre estarán. Pones las manos en el fuego por ellas y acabas con quemaduras de tercer grado, y todo por agarrarnos a un clavo ardiendo.
Es extremadamente complicado decidir que debes alejarte de personas por las que dabas todo y que tan feliz te han hecho en algunos momentos, pero, como siempre digo, esto es como depilarse: más vale hacerlo todo de golpe, de una vez. Duele, sí, pero es peor hacerlo poco a poco.
Yo era de las personas que se ahogan en un vaso de agua, y creedme, he espabilado.
Los cojones que no te los toque nadie. 
Tú vales más que todo eso, tus sueños valen mucho más que todo eso, y no debes perder tu autenticidad ni ir en contra de tus principios, porque una persona que valga la pena, no te hará ir en contra de éstos.
De verdad, cuando una persona empieza a actuar en contra de nuestros principios, empieza a actuar como si no tuviera nada que perder, lo mejor, es que te pierda.
Tú no vas a salir perdiendo, eso tenlo claro, y de esto no te vas a morir.
Mucha suerte, y recordad,

los que de verdad nos quieren no nos abandonan.

Con todo mi amor. 

sábado, 20 de diciembre de 2014

Disfruta de ti.


Es sábado, y todo a lo que aspiro en este día es poder pasarlo en el sofá escuchando mis canciones favoritas y disfrutando de mi propia compañía. Realmente, no sé por qué digo "disfrutando", porque a veces estar conmigo misma es algo que me destroza por dentro. No digo que no esté bien tener un rato para estar con una misma, incluso unos días. Pero a veces es esa soledad la que mata.

Creo que nunca he destacado por ser una persona brillante en ningún aspecto de mi vida, y a pesar de ello, siempre me he sentido una persona especial. Hoy me he dado cuenta de que ese sentimiento me lo han ido creando las personas que han pasado por mi vida. Muchas de ellas, han desaparecido, y otras, por suerte, siguen aquí. Y me castigo diariamente por pensar más en las que se fueron que en las que quedan a mi lado, dispuestas a hacerme reír y a regalarme momentos memorables. Pero qué le vamos a hacer, el ser humano es así de idiota.

Y es que cuando una persona decide dejar de formar parte de nuestras vidas, es como un jarro de agua fría en pleno diciembre, como un suspenso en un examen que dabas por más que aprobado, como una caída cuando crees estar en tu mejor momento. Ya me entendéis. Todos hemos perdido a personas, esa es la frase por excelencia que más escucho estas semanas. Pero es algo a lo que no me puedo acostumbrar, es más, no quiero hacerlo. No quiero conocer a personas maravillosas e inconscientemente pensar que esas personas se van a ir, que me van a dejar con las manos vacías.
 No quiero. Prefiero sufrir cada una de las marchas que sufra. No quiero convertirme en una persona fría y desconfiada, no quiero dejar de abrazar a las personas a las que quiero. Jamás permitiré que personas que no valoran mi tiempo y mi presencia acaben con mis ganas de comerme el mundo cada mañana, de sentirme como en casa con las personas que saben todo de mí y que aún así me quieren, con las personas que me conocen tan bien que saben exactamente cuándo voy a subir el volumen de la radio en una canción, que saben mi emisora favorita y conocen la sonrisa que se me escapa cuando me complacen al ponerla y dejarme disfrutar de la música, a pesar de que se esté emitiendo un programa, porque mis "espera, espera, que ahora ponen temazos" les sacan una sonrisa y les hacen negar con la cabeza, pero aún así, me dejan disfrutar de mi momento.
Me gustan las personas así. Son personas por las que no me importaría sacrificarme una y otra vez, personas con las que me gustaría hacerme mayor. Por desgracia para mí, algunas de esas personas han ido saliendo de mi vida.

Pero yo ya he dejado de preguntarme "¿por qué?", ahora prefiero ser feliz con lo que me queda, que no es poco. Disfrutar un sábado de una buena lectura, ¿por qué no?, no necesito salir de fiesta para disfrutar. Disfruto mucho más suspirando por un libro que quiero y a la vez no quiero terminar, disfruto más con unas pocas personas que calen hondo, que me hagan pasarme horas y horas reflexionando, que me hagan sonreír y que me cuiden.

Sigo pensando que existen personas así, personas que llegan a nuestras vidas y nos hacen preguntarnos cómo hemos podido estar tanto tiempo sin esas personas, personas que en poco tiempo pasan a ocupar un lugar muy importante en nuestras vidas. Personas que ríen cuando me escuchan decir que creo en la magia, que no pierdo la esperanza en el ser humano, que me dicen que soy extremadamente sensible, y que no lo ven como algo negativo. Son las personas que realmente disfrutan de mí, que disfrutan de mis abrazos sin importar cómo sean de frías con el resto del mundo. Y eso es lo que me hace sentir especial. Llegar a la vida de una persona y ver que tú también le has cambiado, a mejor, y que si te vas, te echarán de menos. Es una suerte. Suelen ser personas con las que no puedes estar enfadada más de 24h, personas que te miran sonriendo cuando eres tú a la que le van bien las cosas, aunque a ellas les vaya todo fatal.
 Me encanta disfrutar de esas personas que un día llegaron y hoy siguen aquí.


Porque solo hay una vida, y el mundo es un fantástico lugar para vivirla,


porque merece la pena ser feliz. 



Con todo mi amor.

lunes, 1 de diciembre de 2014

Lo siento.

Lo siento.
Ahora mismo tratar de describir cómo me siento sería inútil porque ni yo misma me entiendo.
Lo único que puedo decir es que lo siento. Siento no ser capaz de aceptar los cambios, de aceptar que las personas que nos quieren a veces se alejan de nosotros, y eso no implica necesariamente que no nos quieran. Dice Risto Mejide que crecer es aprender a despedirse. Es posible, pero, si esto es verdad, yo no quiero crecer nunca.

No quiero tener que decir adiós, separarme de las personas a las que quiero, abrir nuevas etapas, cambiar mi rutina... No quiero. Yo era feliz con lo que tenía y ahora me he quedado con las manos vacías. Ahora siento rabia, rabia por permitirme a mí misma este sufrimiento innecesario, este sinvivir diario al que me enfrento sola, quitándome las lágrimas de los ojos antes de salir de casa y trato de salir al mundo con mi mejor sonrisa, pero de verdad, a veces parece que no servimos para estar en esta vida.
Ver como a personas que se portan como el culo (perdonadme la expresión), les va todo genial, y las personas que tratamos de hacer felices a los que queremos, que abrazamos, que decimos "te quiero" y es con el corazón, que cuidamos... nos va de pena.

En serio, ¿quién coño ha inventado este mundo? Demasiadas injusticias, demasiadas personas que son de todo menos personas.
Pero sin duda lo peor de todo esto es el sentimiento de impotencia, y lo que lleva implícita, pues siempre que hay una persona sufriendo, hay otra a la que le repercute, siempre es así.

En mi caso, creo que estoy siendo demasiado injusta con las personas que han decidido abrirse camino en el mundo y que han decidido separarse de mí, ya que por mi incomprensión les presiono.
Lo siento, de verdad, pero es que me niego a creer que las personas por las que mataba y moría se hayan largado, aunque sigan ahí si surgen los problemas. Yo no quiero eso. Yo quiero ser igual de importante para alguien que ese alguien para mí, por una vez en la vida.

Pero esto no va a pasar hoy, ni mañana, ni pasado.
Quizás al otro.

Con todo mi amor.