No es un viaje.
No es presión.
No es inseguridad.
No es desconfianza.
No es fingir ser otra persona.
No es ficción.
No es de vez en cuando.
No es solo en lo bueno.
No es dudar.
No es guardarte tus pensamientos.
No es incomodidad.
No es llorar a solas.
No es infravalorar.
No es miedo.
No, eso no es.
Es querer con el corazón.
Es abrazar.
Es ayudar.
Es preocuparse.
Es cuidar.
Es proteger.
Es poner motes cariñosos.
Es libertad.
Es seguridad.
Es confianza.
Es crecer.
Es llorar con la cara descubierta.
Es pensar en voz alta.
Es unión.
Es apoyar.
Es estar 24h.
Es verte a las 8 de la mañana en un coche hablando de un problema.
Es reír.
Es, a veces, llorar.
Es agradecer.
Es perdonar.
Es tu segunda familia.
Es priorizar.
Es dedicar tiempo.
Es querer cumplir sus sueños.
Es alegrarse cuando se cumplen.
Es salud.
Es magia.
Es fuerza.
Sí, eso y mucho más, sí es.
Amistad.