Adiós.
Nunca pensé que podría pronunciar esta palabra con la absoluta certeza de que es un adiós de verdad, de que esta vez es la definitiva.
Ya leí que hay ausencias que representan un verdadero triunfo, y este es el caso. Pero, por qué no decirlo, también me has enseñado muchas cosas, puesto que todo lo que ocurre en nuestras vidas es una lección, aunque a veces sea agradable y, en otras ocasiones, todo lo contrario. A pesar de esto, siempre debemos ser agradecidos. Por eso creo que la primera palabra para empezar podía haber sido un "gracias", para que, de ese modo, el adiós pueda cerrar esta etapa de verdad sin dejar nada en el tintero.
Son muchos los momentos que hemos compartido, incluso más de los que me hubiera gustado.
Has estado presente en los momentos más importantes de mi vida y era imposible no notar tu presencia. Todo el tiempo me has sido fiel, nunca me has abandonado, ni aunque yo te lo pidiese a gritos.
A veces, por tu culpa, me he despistado mucho, tanto en los estudios como en las relaciones sociales.
Nunca me has fallado la noche y el rato de antes a un examen, estabas presente y te negabas a dejarme sola. Te empeñabas en acompañarme hasta el final.
A la hora de tomar decisiones importantes aparecías sin yo llamarte y conseguías liarme la cabeza todavía más, privándome de mi capacidad para pensar con serenidad y tomar la mejor decisión.
Por otro lado, siempre te ha gustado acompañarme a todas partes, a todos mis planes, cenas, fiestas...
Cada vez que llegaba algún evento importante, te gustaba recordármelo día tras día, aunque las dos supiéramos que no se me iba a olvidar, y conseguías que perdiese los nervios de tan solo pensarlo.
A cada fiesta también me has querido acompañar. De hecho, me acompañabas desde el momento en el que me invitaban A MÍ, aunque muchas veces ya se veía venir que me acompañarías o que simplemente harías que me quedase en casa contigo. Y así fue. Pasaron muchos eventos, cumpleaños, fiestas... En los que me hiciste sufrir y te empeñaste en acompañarme de principio a fin.
Reconozco que a veces fui lo suficientemente fuerte como para hacer caso omiso a tus peticiones y me llegué a plantar en varios lugares sin ti, o al menos eso creía. Porque tu ausencia duraba poco. Siempre acababas apareciendo, recordándome que formabas parte de mi vida y que no iba a ser tan fácil deshacerme de ti.
Incluso en más de una ocasión pude ver las caras de compasión/tristeza/pena/decepción que ponían las personas que me acompañaban cuando notaban tu presencia, cuando una vez más sabían que me había sido imposible deshacerme de ti. Supongo que esas personas te odiarán por no dejarles disfrutar de mí. Yo también te odio por ello.
Han tenido que ver como poco a poco me ibas destruyendo por dentro e inundabas mi ser hasta que dentro de mi cabeza solo hubiera espacio para ti.
Por todo esto se me hace muy difícil despedirme de ti, porque también me has convertido en la mujer que soy hoy. Una mujer fuerte, valiente, sin miedo a nada y con pasiones y sueños que cumplir. Sueños por los que me dejaré la piel por alcanzar para hacer que se conviertan en realidades.
Hoy me doy cuenta de que tu presencia era simplemente una falsa alarma, los miedos que me metías en el cuerpo no eran reales, nada los sustentaba.
Así que, lo siento, te dejo. Te dejo para poder seguir siendo fuerte y feliz, para exponerme a experiencias nuevas, para compensar a los que no pudieron disfrutar al 100% de mí, por tu culpa. Pero antes de decirte adiós definitivamente, he de pedirte que no vuelvas nunca más. He aprendido la lección. No me vuelvas a atormentar, que esta lucha ya me ha dejado exhausta y no la quiero continuar. He ganado yo.
Gracias por lo aprendido y ADIÓS, ansiedad.
Gracias por lo aprendido y ADIÓS, ansiedad.
Ha sido increible leerte. Desde las primeras lineas supe a quien te referias porque yo tambien lo he pasado. lo he sufrido pero jamas seria capaz de despedirme igual que lo has echo tu. mi enhorabuena y estoy segura de que con esa actitud nunca mas volveras a sufrirla.
ResponderEliminarabrazos y G R A C I A S
graata sorpresa!!!!! bravaaaaaaaaa!
ResponderEliminarCon cada línea que te leía me atormentaba más, me agobiaba más. Su ausencia es la mejor compañía. Ahora que has ganado aprenderá la lección. Me alegro mucho por ti. Así que es tu turno, te toca vivir y ser feliz.
ResponderEliminarUn abrazo!