Hoy quiero compartir con vosotros un pensamiento que se ha mudado desde hace unos días a mi cabeza y del que no me puedo deshacer.
Supongo que a todas las personas, en algún momento de nuestras vidas, nos llega el día en el que nos paramos y hacemos balance de todas las cosas que hemos conseguido, de todo lo que hemos perdido, de lo que pudo ser y no fue, y de lo que creíamos que nunca sería y acabó siendo.
Fue justo en ese momento cuando me di cuenta de lo que cambia la vida de una persona en un breve espacio en el tiempo. De cómo mi vida ha dado un cambio de 180º en menos de 1 año y medio.
Y es que la vida es eso, cambios. Cambios para bien, para mal, que nos duelen o nos alegran, pero cambios que, la mayoría de las veces, suceden en contra de nuestra voluntad, y nos hacen pasar la mayor parte del tiempo preguntándonos el por qué de tantas cosas, sin darnos cuenta de que no hay nada mejor que una vida cambiante. Una vida que nos sorprende, que nos agita y nos desorienta, que nos da patadas y nos brinda felicidad. Pero hay que estar hecho de un material muy especial para darse cuenta de lo bonitos que son los cambios. Hay que tener una percepción de la vida muy diferente a la de la mayoría de las personas que nos rodean. Yo no soy de esa mayoría. Nunca me ha gustado formar parte de un gran grupo de personas que comparten pensamientos. No creo que haya nada que me haga sentir más equivocada que sentir que todos me entienden y piensan igual que yo.
Parece tonto, pero es así.
La vida cambia, las personas cambian, incluso nosotros mismos somos un cambio constante.
Constante como los momentos. "Siempre es ahora mismo", escuché ayer en una película. Fue la única frase con la que me quedé después de 2 largas horas de largometraje. La dijeron justo en el último minuto de película, y fue ahí cuando mi cabeza se quedó pensando en lo cierta que era esa frase.
Siempre es ahora mismo, ¡qué razón! Y es que ahora mismo, aunque no nos demos cuenta, nuestra vida está cambiando, y en lugar de martirizarnos deberíamos dar las gracias, porque significa que estamos vivos.
Os adelanto que las cosas no siempre os van a salir como vosotros queréis, que las personas que más queréis es probable que os fallen, que lo que creíais vuestro un día desaparezca, pero, ¡sorpresa! la vida sigue, y nunca nos va a hacer enfrentarnos a algo que no seamos capaces de superar.
Y si no, piensa en aquel día en el que creías que el mundo se te caía encima, aquella noche que pasaste llorando deseando no existir. Seguro que has tenido días así. Y, de nuevo, ¡sorpresa! sigues vivo.
Asume los cambios, o mejor dicho, disfrútalos. Mira con desafío a la vida y deja que te siga poniendo a prueba, porque nada hay más fuerte que una persona que sabe dónde está y, lo más importante, hasta dónde quiere llegar.
Desde que empezaste a leer esta entrada, 116 personas se han casado, 58 aviones han despegado, 144 personas se han mudado a un nuevo hogar y, lo más importante, 7.150.000.000 corazones humanos laten.
Y tú, ¿vas a empezar a vivir ya, o vas a pasarte el resto de tu vida lamentándote y haciéndote preguntas para las que no hay respuesta? ¿Vas a dejar de culpar a la vida por darte golpes cuando en realidad solo te da lecciones? Todo lo que pasa en nuestras vidas desde que nacemos, bueno o malo, es exactamente lo que te convierten en la persona que eres hoy.
¿Quieres ser feliz? Depende de ti.
Con todo mi amor.
Tienes una forma muy madura y positiva de contar las cosas. Y algo muy importante, contagias ese positivismo. Y es que tienes razón. Cuántas veces echamos la culpa a la vida por darnos esa patada cuando nos está enseñando a levantarnos y a asumir que tenemos que intentar ser felices cada segundo. Al final uno mismo es eso: sus problemas, sus inquietudes, sus lágrimas, sus alegrías. Ojalá muchos vieran la vida desde tu prima. Me incluyo yo misma.
ResponderEliminarUn abrazo.
Me gusta mucho que compartas mi manera de pensar.
EliminarPero más me alegra que sigas leyéndome y dejándome este tipo de comentarios que, sin duda, son los que me animan a seguir escribiendo. Gracias por seguir ahí.
Muchos besos.