Querido tú:
Ahora que has entrado en mi vida me gustaría aprovechar para darte las gracias y disculparme a partes iguales.
Gracias porque si has entrado en mi vida significa que has cruzado la barrera que pongo a todos los desconocidos y que has conseguido que me sienta realmente a gusto a tu lado. Disculpa porque te voy a complicar en muchos aspectos, te haré rabiar ante mi indiferencia sobre cómo pasar el tiempo que compartimos, pero es que, pasando tiempo contigo ya me siento bien.
Quiero que sepas que no soy una persona fácil, que lloraré por tonterías y en cambio a veces verás como me crezco ante la adversidad, como doy la cara por ti y como soy la persona más payasa del mundo por verte sonreír. Porque no tengo otra prioridad más que devolver una pequeña parte de la felicidad que me dan las personas que me rodean.
Tampoco serán fáciles mis domingos, suelen ser un día donde me planteo mi existencia y mi lugar en el mundo más veces de las que abro la nevera, que ya es decir. Pero te prometo que los viernes seré la persona con más energía del mundo y que estaré ahí si necesitas una cerveza o si necesitas contarme un problema.
También te advierto que si me cuentas un problema es muy probable que me apropie de él y lo trate como si fuera mío. No te lo tomes a mal, pero a esas alturas te querré demasiado como para dejarte solo lidiando contra algo.
Cuando tenga exámenes, mejor déjame mi tiempo, deja que me repita mil veces a mí misma que voy a suspender y ríe cuando veas que mis expectativas no se cumplen. Sonríe y dime "te lo dije", que me harás recordar en todos los momentos en los que has creído en mí, cuando yo ya había dejado de hacerlo. Recuerdame que vale la pena confiar en la bondad de las personas, y no lo hagas con tus palabras, deja que tus actos hablen. La palabrería barata no me va.
Abrázame cuando me quede callada y te mire con la cabeza agachada, porque será cuando más exhausta me sentiré, cuando pensaré que no tengo nada bueno en mi vida. Abrázame porque harás que se me vaya ese pensamiento de la cabeza.
Si consigues llegarme al corazón, créeme, daré todo por ti. Y cuando digo todo es todo.
No importa si en el momento no me lo agradeces, incluso si me quieres echar de tu vida a patadas seguiré ahí, porque sabré lo que necesitas y sabré que pocas personas te cuidarán como yo.
A veces te pareceré pesada. Aquí sí que no tengo nada que decir en mi defensa. Lo soy, soy muy pesada, pero aunque no lo creas, te costará imaginar tu vida sin mi pesadez después de acostumbrarte a ella.
No te preocupes por tus malos días porque te voy a abrazar y te haré ver que el mundo no es un lugar tan malo, o al contrario, me enfadaré contigo y te daré la razón en todo lo que digas, porque sé que es un pensamiento temporal.
No siempre me vas a ver con una sonrisa en la cara, eso te lo adelanto, tengo más días malos que buenos, pero gracias a personas como tú sigo aquí. Gracias a las personas que me devuelven las ganas de vivir y de confiar, sobre todo de confiar en el mundo. Pero a veces, me escucharás hablar y puede que incluso te quite las ganas de seguir adelante. Mi pesimismo a veces tiene mucha fuerza.
Por favor, no me hagas caso, simplemente hazme notar que estás ahí y hazme sentir protegida.
En fin, vendrán tiempos difíciles, pero la unión hace la fuerza, y seguro que nos comemos el mundo si lo intentamos a la vez. O al menos así trataré de hacerte sentir, para que confíes en ti y para que te quieras. Yo prometo no fallarte, al menos aposta, porque se me olvidaba mencionar lo patosa que soy a veces.
Ahora que ya sabes como soy, depende de ti que me conozcas. Pero, a cambio de eso, solo te pido una cosa, una única cosa: no me decepciones. No me hagas arrepentirme por haber depositado confianza en ti. Y no cambies tu actitud hacía mí sin motivos. Piénsalo bien, porque suena fácil pero no es tan fácil de cumplir, pero es la única manera que se me ocurre de no decepcionarme con las personas.
Y aún así, me decepciono.
Con todo mi amor.
Ahora que has entrado en mi vida me gustaría aprovechar para darte las gracias y disculparme a partes iguales.
Gracias porque si has entrado en mi vida significa que has cruzado la barrera que pongo a todos los desconocidos y que has conseguido que me sienta realmente a gusto a tu lado. Disculpa porque te voy a complicar en muchos aspectos, te haré rabiar ante mi indiferencia sobre cómo pasar el tiempo que compartimos, pero es que, pasando tiempo contigo ya me siento bien.
Quiero que sepas que no soy una persona fácil, que lloraré por tonterías y en cambio a veces verás como me crezco ante la adversidad, como doy la cara por ti y como soy la persona más payasa del mundo por verte sonreír. Porque no tengo otra prioridad más que devolver una pequeña parte de la felicidad que me dan las personas que me rodean.
Tampoco serán fáciles mis domingos, suelen ser un día donde me planteo mi existencia y mi lugar en el mundo más veces de las que abro la nevera, que ya es decir. Pero te prometo que los viernes seré la persona con más energía del mundo y que estaré ahí si necesitas una cerveza o si necesitas contarme un problema.
También te advierto que si me cuentas un problema es muy probable que me apropie de él y lo trate como si fuera mío. No te lo tomes a mal, pero a esas alturas te querré demasiado como para dejarte solo lidiando contra algo.
Cuando tenga exámenes, mejor déjame mi tiempo, deja que me repita mil veces a mí misma que voy a suspender y ríe cuando veas que mis expectativas no se cumplen. Sonríe y dime "te lo dije", que me harás recordar en todos los momentos en los que has creído en mí, cuando yo ya había dejado de hacerlo. Recuerdame que vale la pena confiar en la bondad de las personas, y no lo hagas con tus palabras, deja que tus actos hablen. La palabrería barata no me va.
Abrázame cuando me quede callada y te mire con la cabeza agachada, porque será cuando más exhausta me sentiré, cuando pensaré que no tengo nada bueno en mi vida. Abrázame porque harás que se me vaya ese pensamiento de la cabeza.
Si consigues llegarme al corazón, créeme, daré todo por ti. Y cuando digo todo es todo.
No importa si en el momento no me lo agradeces, incluso si me quieres echar de tu vida a patadas seguiré ahí, porque sabré lo que necesitas y sabré que pocas personas te cuidarán como yo.
A veces te pareceré pesada. Aquí sí que no tengo nada que decir en mi defensa. Lo soy, soy muy pesada, pero aunque no lo creas, te costará imaginar tu vida sin mi pesadez después de acostumbrarte a ella.
No te preocupes por tus malos días porque te voy a abrazar y te haré ver que el mundo no es un lugar tan malo, o al contrario, me enfadaré contigo y te daré la razón en todo lo que digas, porque sé que es un pensamiento temporal.
No siempre me vas a ver con una sonrisa en la cara, eso te lo adelanto, tengo más días malos que buenos, pero gracias a personas como tú sigo aquí. Gracias a las personas que me devuelven las ganas de vivir y de confiar, sobre todo de confiar en el mundo. Pero a veces, me escucharás hablar y puede que incluso te quite las ganas de seguir adelante. Mi pesimismo a veces tiene mucha fuerza.
Por favor, no me hagas caso, simplemente hazme notar que estás ahí y hazme sentir protegida.
En fin, vendrán tiempos difíciles, pero la unión hace la fuerza, y seguro que nos comemos el mundo si lo intentamos a la vez. O al menos así trataré de hacerte sentir, para que confíes en ti y para que te quieras. Yo prometo no fallarte, al menos aposta, porque se me olvidaba mencionar lo patosa que soy a veces.
Ahora que ya sabes como soy, depende de ti que me conozcas. Pero, a cambio de eso, solo te pido una cosa, una única cosa: no me decepciones. No me hagas arrepentirme por haber depositado confianza en ti. Y no cambies tu actitud hacía mí sin motivos. Piénsalo bien, porque suena fácil pero no es tan fácil de cumplir, pero es la única manera que se me ocurre de no decepcionarme con las personas.
Y aún así, me decepciono.
Con todo mi amor.
Qué buena carta de presentacion... Te importa q comparta?? Muy identificada.!
ResponderEliminarMuchas gracias, Marina. Claro que no, de hecho me halaga que lo hagas.
EliminarBesos.
Buenas noches ♥. Como te había dicho, aquí estoy el viernes para leerte un rato. La verdad es que después de leer esta carta dan ganas de abrazarte; realmente también me dan ganas de abrazarme a mí misma porque me siento muy identificada con la descripción que has hecho. Me ha gustado mucho leerte.
ResponderEliminarUn abrazo fuerte.
Belén, muchísimas gracias.
EliminarEscribir me llena pero saber que hay personas a las que les llega tanto y que se sienten tan identificadas con lo que escribo es todavía más gratificante. Muchísimas gracias por hacerlo y espero que te diga gustando lo que publico. Un beso enorme.